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Frases de Enciclopedia I

Tengo ganas de patentar algo. De que Uds. vean el título y sepan de qué se tratará. Que se queden con ganas de más. Que esperen a la próxima entrega de mis posts. Ese es mi deseo. Y como casi siempre busco englobar las situaciones en alguna frase en busca de ser célebre inventadas por este su servidor, trataré siempre de envolver todo en pocas palabras.


Un día de estos en clase de Bases de Datos me cae una llamada a mi teléfono móvil y me encuentro con la grata sorpresa que era un mi adorado tormento que tengo por ahí desde hace unos cuantos meses. Es obvio que me embarga la felicidad y busco la manera para escabullirme un momento de clases. Lo logro, y me retiro a platicar con ella. Me cuenta algunos de sus problemas. Es un tanto menor de edad que yo, pero siento que fueran décadas las que nos separan por la calidad de nuestros problemas. Los escucho, son los mismos casi siempre, por lo tanto doy los mismos consejos que nunca son acatados, nunca son escuchados, quedan en el cesto de la basura. Les gusta escuchar a las mujeres que las cosas las hacen mal, les gusta darse cuenta que sufren, pero que están contentas, les gusta saber que dos momentos de caricias, besos y mimos son mucho más fuertes que semanas enteras de llanto, sufrimiento, celos e inseguridad e incertidumbre. Al final de todo, me he dado cuenta que ella no sabe lo que quiere aún, así que le he dicho estas palabras:
"Vos sabes que yo tengo algo. Y ese algo es que yo sé lo que quiero. Yo sé y conozco a la mujer que quiero a mi lado. Imaginate, con el vergo de materias que llevo, tengo la posibilidad de trabajar aquí en la U, les ayudo a mis papás en sus negocios, lo que necesito, es una mujer de verdad, que esté a la par mía, que me brinde una mano, no quiero una mujer que me cause más problemas de los que tengo. Yo quiero que vos seas esa mujer".
No me interesa tener más problemas con nadie. Se supone que el noviazgo y la compañía con una mujer es para disfrutarlo, no para agriar tu poca y corta vida que tienes. ¿Será la mujer que estará a mi lago? No lo creo. Pero me gustó lo que le dije. Y es que siempre he hecho lo que creo correcto. Todo queda en manos del adorado tormento...

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